junio 19, 2011

OVNIS: Experiencia Ovni en primera persona


Es difícil contar este tipo de historias personales entendiendo perfectamente que la gente dude de su veracidad, si yo lo escuchara en boca de otro también tendría  serias dudas, pero sé que muchas personas que han vivido experiencias paranormales, raras, misteriosas e incluso avistamientos Ovni, se verán identificadas y entenderán que estos sucesos son relativamente normales.

Ocurrió en una primavera allá por el año 1.994 y os aseguro que desde aquel momento mi vida cambió radicalmente, ya fuera para bien o para mal, pero desde luego mis planteamientos y pensamientos ser vieron modificados inevitablemente por aquel suceso...

Nos fuimos de acampada un montón de amigos a una zona boscosa que estaba a unos 15 kilómetros del pueblo de Godelleta (Valencia) y no disponíamos de ningún vehículo a parte de una pequeña moto (Vespino de 49 c.c.). A algunos los llevaron sus padres y otros fuimos en autobús, caminando el trayecto que restaba hasta el punto acordado con gran alegría por los días tan agradables que supuestamente íbamos a pasar.

Serían las 8 de la tarde cuando acabamos de montar las tiendas de campaña y, como es normal en la juventud, empezamos charlar, reír, jugar y pasar un buen rato. A mi me tocaba compartir la tienda con un buen amigo y con el cual mantengo actualmente una estrecha relación.

Sobre las 24h, cada grupo estaba en su tienda de campaña ajeno al resto y yo estaba charlando tranquilamente con mi amigo en nuestra tienda, entonces, se me ocurrió salir fuera para respirar un poco aire fresco estando completamente a oscuras puesto que no llevábamos ni siquiera linternas. Me giré para ver lo que había a nuestras espaldas y de repente, en la montaña que tenía justo en frente mía a unos 400 metros, vi una luz blanca redonda suspendida en el aire que emitía un extraño zumbido, acto seguido, la “luz” empezó a expulsar un montón de bolas de colores las cuales se dirigían serpenteando hacia nosotros por los campos de cultivo que habían entre nosotros y la montaña. Aún a día de hoy se me siguen poniendo los pelos de punta recordando aquella escena, fue tal el pánico que grité a mis compañeros para que salieran de sus tiendas diciéndoles: Tíossss, un Ovniii¡¡¡¡.

Como os podéis imaginar las carcajadas  fueron sonoras y yo no podía dar crédito a la situación: un montón de luces dirigiéndose hacia mi con un sonido muy parecido a los fogonazos de los petardos que se lanzan en los castillos, mientras todos mis amigos incrédulos permanecían dentro de sus tiendas sin hacer el menor caso.

Después de gritar, el único que salió fuera para ver lo que pasaba fue mi amigo y gracias a Dios puede dar fe de lo sucedido, el conocía bien mi tono de voz y sabía que la cosa no era ninguna broma. Sencillamente se quedó junto a mi completamente paralizado por el miedo intentando también comprender lo que estaba sucediendo.

Un tercero se añadió y fue el dueño de la moto, que nos preguntaba continuamente qué es lo que estaba sucediendo y qué era eso, nadie podía dar una explicación a aquello y sin mediar palabra, decidimos huir de aquel lugar corriendo como si la vida se nos fuera en ello. Tras 15 minutos sin parar de correr y con la moto detrás nuestra, decidimos parar porque prácticamente no nos quedaba aliento, echando la vista atrás para comprobar que no había ninguna luz. Cuando efectivamente confirmamos que no nos seguía nada ni nadie, yo entré en un estado de nervios tan impresionante que no atinaba ni siquiera a hablar. Desde fuera podría verse exagerado, pero vivir en primera persona una experiencia de este tipo puede marcar a cualquiera...

Lo siguiente que recuerdo es el sonido del viento soplando y una calma fuera de lo común… Regresábamos al campamento y sorprendentemente todos continuaban en sus tiendas de campaña como si no hubiera pasado nada.

Me senté en una roca aún temblando del impresionante susto y al día siguiente decidí volver a mi casa, había tenido suficiente y comprendí que existen unas fuerzas inexplicables que se escapan a nuestra compresión, podrán ser buenas o malas, pero están ahí y es mejor no tentar al destino.

Si alguien ha vivido algo parecido y quiere contar su experiencia al igual que yo he contado la mía propia, lo escucharemos atentamente y aunque no consigamos saber nunca la verdad, por lo menos seguro que será un desahogo y entenderá que no es un caso único, ¿quién no ha visto algo inexplicable alguna vez y no se ha atrevido a contarlo? .