mayo 30, 2011

LUGARES CON ENCANTO: Albarracin

A partir de hoy recomendaré lugares en los que he estado y que me han hechizado desde el primer instante, la mayoría serán pueblos o ciudades Españolas porque, además de la cercanía por si os animáis a visitarlos, tampoco he tenido he tenido el valor de salir fuera del territorio Nacional dado mi pánico a volar, algún día lo superaré, pero por el momento lo dudo mucho ya que he subido en avión seguro en más de 100 ocasiones y no hay manera,  me quedo en tierra firme...

Albarracín es un increíble pueblecito de la provincia de Teruel y cuenta con poco más de 1.000 habitantes,el casco antiguo se encuentra construido sobre las faldas de una montaña, rodeada en casi su totalidad por el río Guadalaviar y sus casas están construidas aprovechando las rocas de las montañas sorprendiendo al visitante con sus construcciones colgantes y a una gran altura dando la sensación de que se van a caer de un momento a otro, pero tranquilos, está todo muy bien asegurado. Conserva un aspecto medieval con sus calles empedradas que le dan precisamente ese aire misterioso y encantador tan buscado por los aficionados a buscar lugares místicos y únicos.
 

He tenido la gran suerte de hospedarme allí en 4 o 5 ocasiones y siempre ha sido una experiencia única: el olor de sus calles, la calidez de sus gentes, el intrigante color azul de los ojos de la mayoría de sus habitantes, su exquisita gastronomía y un sin fin de detalles, hacen de Albarracín un pueblo realmente especial. Recuerdo allá por el año 1.997 una de mis visitas acompañado por mi familia el día de difuntos (2 de noviembre) a este maravilloso pueblo en la que decidí aventurarme por sus calles pasada la media noche despues de una copiosa cena y un caldo bien caliente, como no, acompañado de un buen vino tinto.

El silencio estremecedor que envolvía las calles solitarias, el viento soplando muy fuerte y un frío que calaba hasta los huesos, casi consiguen que volviera al hotel y cesara en el intento de conocer más a fondo el sitio, pero intuí que esa aparente calma no era real y había algo más que me estaba perdiendo... Efectivamente, de repente y a lo lejos escuché un sonido casi imperceptible que, según me iba acercando, se convirtió en una música que fue guiándome hasta llegar a un bar escondido en el sótano de una vieja casa y al que se accedía por unas escaleras.

Cuando bajé y abrí las puertas, vi a un montón de jóvenes que automáticamente clavaron su mirada en mí, eran todo gente del pueblo y yo un desconocido que se atrevía a irrumpir en sus vidas. Como si de una película se tratara, a los pocos segundos ya estaba todo el mundo bailando e ignorando mi presencia, momento en el que aproveché para pedir una copa e intentar pasar un buen rato con ellos.

A la media hora ya estaba bailando con ellos, compartiendo experiencias e incluso llegaron a dar una vuelta conmigo para enseñarme los rincones donde pasaban sus ratos libres, realmente algo que nunca olvidaré y permanecerá en el recuerdo.

Con todo esto y para no extenderme, recomiendo este lugar a todo el mundo porque no os dejará indiferentes, aquí tenéis unas fotos para que os hagáis una idea los que no habéis podido visitar el lugar. Por cierto, no hace falta ser un gran fotógrafo ni tener una cámara especial para que os salgan unas imágenes de postal...